Una maravillosa serenidad se ha apoderado de toda mi alma, como esas dulces mañanas de primavera que disfruto con todo mi corazón. Estoy solo y siento el encanto de la existencia en este lugar, creado para la dicha de almas como la mía. Me siento tan feliz, querido amigo, tan absorto en la exquisita sensación de una existencia tranquila, que descuido mis talentos.